Juan Manuel Galcerán Sáez ha sido nombrado nuevo presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España. Investigador del Instituto de Neurociencias (IN CSIC-UMH), Galcerán Sáez es doctor en Bioquímica y Biología Molecular, con una destacada trayectoria en biología molecular y genética. Su nombramiento refuerza el compromiso del CSIC con la investigación ética y responsable. El Comité de Ética, que incluye miembros de diversas disciplinas, tiene como función evaluar los aspectos éticos de la investigación científica y garantizar buenas prácticas. Galcerán sustituye a Txetxu Ausín, quien ocupó el cargo desde 2022.
Un estudio del Instituto de Estructura de la Materia del CSIC revela un enfoque innovador para mejorar el tratamiento del cáncer de mama HER2+, uno de los más agresivos. Los investigadores han utilizado simulaciones computacionales para analizar cómo los anticuerpos conjugados a fármacos (ACD) pueden dirigir tratamientos de quimioterapia directamente a las células tumorales, aumentando su eficacia. Este trabajo destaca la importancia de la carga eléctrica del fármaco y el diseño del enlazador en la capacidad de difusión celular. Los hallazgos abren nuevas posibilidades para predecir la eficacia terapéutica, reduciendo la necesidad de ensayos experimentales costosos. La investigación se enmarca en el proyecto MOTHER y ha contado con colaboración internacional en oncología.
Un estudio del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio) revela que el virus Orsay, que infecta al nemátodo Caenorhabditis elegans, provoca infecciones latentes que generan una memoria inmunitaria. Este mecanismo permite al gusano defenderse de reinfecciones, incluso de cepas diferentes del virus. La investigación, liderada por Santiago F. Elena, destaca la importancia de la interferencia por ARN en la respuesta inmunitaria del nemátodo y cómo esta disminuye con la edad. Además, se sugiere que los recursos celulares pueden influir en la eficacia de esta respuesta. Estos hallazgos tienen implicaciones para el desarrollo de nuevas terapias y el control de epidemias.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha finalizado la primera fase de la campaña DREAM, en el mar de Alborán, con la instalación de arrecifes artificiales en el Seco de los Olivos. Este proyecto europeo busca restaurar los corales de profundidad y estudiar su crecimiento en sustratos artificiales. La iniciativa incluye exploraciones submarinas a más de 500 metros, la retirada de artes de pesca abandonados y un seguimiento de especies clave. La colaboración con el sector pesquero local destaca la importancia de integrar ciencia y pesca para la conservación marina. Con una inversión superior a tres millones de euros, el proyecto refuerza el compromiso europeo con la protección de hábitats profundos.
Un estudio del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC revela que la microbiota intestinal juega un papel crucial en los beneficios cognitivos del ejercicio físico moderado. Investigaciones realizadas en modelos animales muestran que sesiones de ejercicio de aproximadamente 40 minutos mejoran la diversidad bacteriana en el intestino, lo que a su vez potencia la memoria y la neurogénesis en el cerebro. Los resultados indican que un ejercicio excesivo puede ser contraproducente, sugiriendo un punto óptimo para maximizar los beneficios cognitivos. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para terapias basadas en la microbiota, con implicaciones para enfermedades neurodegenerativas y trastornos cognitivos.
Un equipo de investigadores del Instituto de Geociencias (IGEO) y la Universidad Complutense de Madrid ha desarrollado un método innovador basado en inteligencia artificial para predecir y atribuir olas de calor al cambio climático. Este enfoque combina simulaciones climáticas con modelos de IA, permitiendo anticipar el impacto humano en estos fenómenos extremos con minutos de antelación. La metodología se aplicó a olas de calor históricas en diversas regiones, mostrando que el cambio climático ha incrementado significativamente su intensidad. Este avance no solo mejora la predicción y gestión de riesgos climáticos, sino que también abre la puerta a la atribución de otros eventos extremos relacionados con el clima.
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha desarrollado un innovador método para silenciar genes en plantas, mejorando así el rendimiento de los cultivos. Esta técnica utiliza secuencias de ARN ultracortas transportadas por virus modificados genéticamente, lo que permite personalizar rasgos en las plantas de manera eficiente. Publicado en la revista Plant Biotechnology Journal, el enfoque, denominado inserciones de ARN corto transportadas por virus (vsRNAi), promete revolucionar la biotecnología vegetal al facilitar la adaptación de cultivos a condiciones cambiantes y mejorar su resistencia a enfermedades. Los resultados muestran que esta metodología no solo es más simple y económica, sino que también evita modificaciones permanentes en el genoma de las plantas, abriendo nuevas posibilidades para la agricultura sostenible y la mejora genética.
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Un estudio internacional liderado por el CSIC revela una conexión alarmante entre las noches calurosas y el aumento de la mortalidad a nivel global. Publicado en la revista Environment International, este análisis abarcó más de 14 millones de muertes en 178 ciudades de 44 países entre 1990 y 2018. Los resultados indican que las noches con temperaturas elevadas incrementan el riesgo de mortalidad hasta un 3%, un efecto independiente del calor diurno. Las ciudades mediterráneas, como Granada y Madrid, muestran los mayores porcentajes de mortalidad atribuibles al calor nocturno. Los investigadores destacan la necesidad urgente de implementar medidas de salud pública que consideren el impacto del calor nocturno, especialmente en poblaciones vulnerables. Este estudio subraya la importancia de desarrollar estrategias adaptativas para mitigar los efectos del cambio climático en la salud humana.
La creciente preocupación por los micro y nanoplásticos se destaca en un nuevo libro del CSIC, que revela que estas partículas no son inofensivas. Los microplásticos, menores a 5 mm, y los nanoplásticos, aún más pequeños, provienen de productos plásticos no reciclados y están presentes en nuestro entorno y organismo. Las investigadoras explican cómo estos contaminantes se acumulan en el medioambiente y sus riesgos potenciales para la salud humana, incluyendo su capacidad de penetrar en tejidos y alterar la microbiota intestinal. A pesar de los esfuerzos científicos, persisten muchas incógnitas sobre sus efectos. La necesidad de reducir el uso de plásticos de un solo uso y mejorar las regulaciones es urgente para mitigar esta crisis ambiental.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha activado el Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias (GADE) para ofrecer apoyo científico-técnico en respuesta a los incendios forestales que han afectado a varias comunidades autónomas. Este grupo ya está trabajando en la recuperación del Bien de Interés Cultural de Las Médulas, dañado por un incendio en Yeres, León. El GADE evaluará el impacto del fuego en este patrimonio natural y ofrecerá asesoría sobre riesgos derivados del incendio. La intervención del CSIC se basa en un protocolo que sistematiza su apoyo durante emergencias, siendo esta la cuarta activación desde su implementación.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Barcelona Supercomputing Center han desarrollado una innovadora técnica llamada GenRewire para reprogramar bacterias, permitiéndoles degradar plásticos sin necesidad de introducir ADN externo. Este método, que utiliza inteligencia artificial y supercomputación, modifica proteínas nativas en lugar de añadir genes foráneos, lo que evita problemas de estabilidad en las bacterias. La técnica ha sido aplicada con éxito a la bacteria Escherichia coli, dotándola de la capacidad de degradar nanoplásticos de PET, un contaminante ambiental significativo. Este avance representa un cambio de paradigma en biotecnología y podría tener aplicaciones en otros organismos, reduciendo riesgos éticos y legales asociados al uso de ADN ajeno.
Investigadores del CSIC han desarrollado FungAMR, una base de datos innovadora que compila más de 50.000 entradas y 35.000 mutaciones genéticas en 95 especies de hongos, abordando la creciente resistencia a los antifúngicos, un problema crítico para la salud global. Este recurso, que incluye información sobre 208 antifúngicos y se basa en más de 500 estudios científicos, permite evaluar la fiabilidad de las mutaciones asociadas a la resistencia. Además, han creado ChroQueTas, un software libre para analizar genomas fúngicos y detectar automáticamente estas mutaciones. Ambos proyectos son esenciales para mejorar la vigilancia y el tratamiento de infecciones fúngicas, destacando la necesidad urgente de nuevas terapias.
Un equipo internacional, con participación del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC, ha desarrollado un innovador filtro que potabiliza agua salada utilizando electricidad doméstica y membranas de nanofiltración. Este método, basado en el fenómeno del diodo osmótico, permite desalar agua sin necesidad de bombas ni alta presión, lo que reduce significativamente el consumo energético y los costos. A diferencia de las técnicas tradicionales como la ósmosis inversa, este sistema utiliza corriente alterna para activar el transporte de agua, conservando minerales beneficiosos y ofreciendo una alternativa eficiente y sostenible para el acceso al agua potable. La investigación abre nuevas posibilidades para aplicaciones móviles y locales, especialmente en contextos donde el acceso a recursos hídricos es crítico.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto que la pérdida de función de los linfocitos T CD4 altera la microbiota intestinal, acelerando el envejecimiento celular y aumentando el riesgo de enfermedades múltiples. Este estudio, publicado en Science Immunology, muestra cómo la disfunción de estas células inmunitarias debilita la barrera intestinal, provocando inflamación crónica y multimorbilidad. Al trasplantar linfocitos T CD4 jóvenes a ratones envejecidos, se restauró el equilibrio intestinal y se redujo la inflamación, sugiriendo nuevas terapias para un envejecimiento saludable.
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