Los insectos comestibles, como los saltamontes, orugas, hormigas y escarabajos, son considerados por muchas personas como un alimento exótico. En Europa, su presencia en la alimentación es mínima, a pesar de que en aproximadamente la mitad de los países del mundo, especialmente en regiones tropicales, estas criaturas forman parte integral de la dieta. Se han documentado alrededor de 2.100 especies de insectos comestibles, que se destacan por ser una fuente rica en nutrientes.
El nuevo libro titulado Los insectos comestibles en el mundo, publicado por la colección Divulgación (CSIC-Catarata), explora las características de estos animales, su consumo a lo largo de la historia y su valor nutricional. Además, aborda las posibles reacciones alérgicas que pueden provocar y su capacidad para enfrentar los desafíos alimentarios actuales en un contexto de cambio climático y crecimiento poblacional.
Diversidad y potencial nutricional
Los insectos representan el grupo más diverso del reino animal, con cerca de un millón de especies descritas. Esta diversidad se traduce en una amplia gama de formas, colores y tamaños, lo que ofrece múltiples posibilidades en términos alimentarios. Según Ligia Esperanza Díaz, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC) y coordinadora del libro, “los insectos pueden aportar proteínas de alta calidad, grasas saludables, vitaminas y minerales”, lo que invita a reconsiderar su papel en nuestras dietas futuras ante los retos ambientales.
El término griego entomofagia, que se refiere al consumo de insectos como alimento, no debe ser visto como una moda pasajera. Se trata más bien de una práctica tradicional para millones de personas en Asia, África y América que combina aspectos culturales con beneficios nutricionales y sostenibilidad. La evidencia científica sugiere que esta costumbre ha sido común entre diferentes grupos humanos a lo largo del tiempo.
Investigaciones recientes sobre entomofagia
En 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un informe destacando el potencial de los insectos comestibles para contribuir a la seguridad alimentaria y proteger el medio ambiente. Desde entonces, ha habido un aumento significativo en la investigación sobre su cría. La coordinadora del libro enfatiza que “una comprensión detallada de todas las etapas de producción primaria junto con prácticas rigurosas de higiene es esencial para garantizar alimentos seguros”. Esto facilitará una adopción más amplia del consumo de insectos.
Se prevé que la producción de insectos comestibles se convierta en un componente clave dentro de los sistemas alimentarios del futuro.
Valor nutricional destacado
Los insectos comestibles son ricos en fibras, vitaminas (incluyendo B1, B2, A, D y E) y minerales como calcio y potasio. Su principal atractivo radica en su alto contenido proteico: mientras que solo se aprovecha alrededor del 50% del peso corporal en carnes tradicionales como pollo o cerdo, hasta el 80% del peso corporal puede ser consumido cuando se trata de insectos. Sin embargo, este valor nutricional varía según la especie y cómo se preparen.
A lo largo de la historia, diversas culturas han incluido artrópodos en su dieta; actualmente proporcionan más del 50% de las proteínas diarias en algunos países africanos centrales. Entre las especies más consumidas están los escarabajos (31%), seguidos por orugas (14%) e himenópteros como hormigas y abejas (14%).
Nuevas oportunidades industriales
A medida que crece el interés por los insectos debido a sus propiedades nutricionales únicas, han comenzado a integrarse lentamente en las dietas occidentales. Este fenómeno responde a dos factores principales: la búsqueda constante por innovar productos atractivos para los consumidores y la necesidad urgente de encontrar soluciones sostenibles para alimentar a una población mundial proyectada para alcanzar los 9 mil millones hacia 2050.
No solo se busca consumir insectos enteros; también se desarrollan harinas obtenidas mediante secado y molienda. Para aquellos menos dispuestos a incluirlos directamente en sus comidas, se están explorando alternativas como extracciones proteicas utilizadas como ingredientes funcionales tanto para alimentación humana como animal.
Papel sostenible frente al plástico
La industria alimentaria también está considerando a los insectos como fuente prometedora para biopolímeros alternativos al plástico convencional utilizado en envases. Su origen renovable y biodegradabilidad son características atractivas. Un ejemplo notable es la quitina presente en el exoesqueleto de los artrópodos; tras un tratamiento químico puede convertirse en material biodegradable con propiedades antimicrobianas.
Cultura gastronómica: Europa vs América Latina
A pesar del bajo consumo actual en Europa, donde incluso existe un vacío legal respecto al reconocimiento formal como alimento seguro para muchas especies, algunas ya han sido clasificadas como "nuevos alimentos" por la Unión Europea. En España ya es posible encontrar productos elaborados con grillos o gusanos de harina disponibles comercialmente.
En contraste, muchos países latinoamericanos consideran ciertos insectos auténticas delicatessen gastronómicas. El libro menciona ejemplos destacados: Colombia con sus hormigas culonas (Atta laevigata) desde tiempos precolombinos; Brasil donde ciertas hormigas son parte cultural aunque hoy limitadas a comunidades específicas; y México donde se consumen hasta 504 especies diferentes entre las cuales destacan gusanos maguey o chapulines.
Sobresaliente equipo autoral
Ligia Esperanza Díaz, investigadora del CSIC centrada en inmunonutrición y entomofagia es quien coordina este ambicioso proyecto editorial junto a otros treinta autores provenientes principalmente de América Latina y España. Las contribuciones abarcan desde estudios científicos hasta recetas innovadoras utilizando estos ingredientes tan versátiles.
Este trabajo no solo resalta el potencial nutritivo sino también cultural detrás del consumo responsable e innovador hacia una alimentación más sostenible.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 2,100 |
Especies de insectos comestibles documentadas. |
| 50% |
Porcentaje de masa corporal aprovechada en carnes como pollo, cerdo o vacuno. |
| 80% |
Porcentaje de masa corporal aprovechada en cualquier insecto. |
| 50% |
Proporción de proteínas en la dieta en algunos países de África Central provenientes de insectos. |
| 504 |
Especies de insectos consumidas en México. |
Preguntas sobre la noticia
¿Qué son los insectos comestibles?
Los insectos comestibles son aquellos que han sido consumidos por diversas culturas a lo largo de la historia y que ofrecen un potencial nutricional significativo. Se han documentado alrededor de 2,100 especies de insectos que pueden ser consumidos por humanos.
¿Cuál es el valor nutricional de los insectos comestibles?
Los insectos son una fuente rica en proteínas, fibras, vitaminas (del grupo B, A, D y E) y minerales como el calcio, potasio y magnesio. Se estima que se puede aprovechar hasta el 80% de la masa corporal de los insectos para la alimentación humana.
¿Por qué deberíamos considerar los insectos en nuestras dietas?
La inclusión de insectos en la dieta podría ayudar a enfrentar desafíos alimentarios y ambientales, especialmente con el crecimiento esperado de la población mundial. Los insectos ofrecen una alternativa sostenible y nutritiva a las fuentes tradicionales de proteína.
¿Qué es la entomofagia?
La entomofagia es el término que se refiere al consumo de insectos como alimento. Es una práctica común en muchas culturas de Asia, África y América, donde se considera una combinación de tradición, nutrición y sostenibilidad.
¿Cómo está evolucionando la industria alimentaria respecto a los insectos?
La industria alimentaria ha comenzado a incorporar insectos en productos debido a su perfil nutricional atractivo y su potencial para contribuir a la sostenibilidad. Esto incluye desde el uso directo de insectos hasta la creación de harinas y extractos proteicos.
¿Cuáles son algunos ejemplos del consumo de insectos en diferentes culturas?
En países como Colombia, Brasil y México, los insectos son considerados manjares gastronómicos. Por ejemplo, en Colombia se consume la hormiga culona; en Brasil, hormigas arrieras; y en México se consumen diversas especies como gusanos de maguey y chapulines.