CSIC crea un robot emocional para ayudar en terapias de autismo infantil
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CSIC crea un robot emocional para ayudar en terapias de autismo infantil

Por Redacción
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contactohorapuntacom/8/8/18
viernes 03 de julio de 2026, 19:42h
Actualizado el: 07/04/2026 04:16h

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Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un robot social con inteligencia emocional para asistir en terapias dirigidas a niños con autismo. Este dispositivo utiliza modelos matemáticos e inteligencia artificial para interactuar de manera autónoma, mejorando la comunicación y el estado emocional de los menores. Las pruebas iniciales se realizaron en Madrid y se enfocaron en potenciar las habilidades lingüísticas de los niños. A diferencia de otros robots, este destaca por su capacidad para tomar decisiones basadas en la interacción con los usuarios y adaptar su comportamiento según las emociones que percibe. El proyecto, denominado Emorobcare, busca ofrecer una herramienta eficaz para el tratamiento del Trastorno del Espectro Autista (TEA), afectando a más de 90,000 estudiantes en España. Además, el robot tiene potencial para ser utilizado en diversas aplicaciones, incluyendo el apoyo a personas mayores y pacientes hospitalizados.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un innovador robot social que promete revolucionar las terapias para niños con autismo. Este dispositivo, diseñado para trabajar en conjunto con terapeutas, utiliza modelos matemáticos e inteligencia artificial para interactuar de manera autónoma y expresar emociones basadas en la interacción con los menores. Su objetivo principal es mejorar la comunicación social y el bienestar emocional de los niños.

Las primeras pruebas del robot se realizaron en junio en Madrid, mediante actividades educativas organizadas por Deletrea, un centro especializado en el tratamiento de personas con autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje. Este avance tecnológico representa una herramienta valiosa para abordar el Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición neurobiológica que afecta a más de 90.000 estudiantes en España, lo que equivale a más del 30% del alumnado con necesidades educativas especiales según datos recientes.

Un coterapeuta innovador

El robot, parte del proyecto Emorobcare, está diseñado específicamente para interactuar con personas y se caracteriza por su bajo coste y versatilidad. Según David Ríos Insua, profesor de investigación del CSIC que lidera el proyecto junto a Juan Antonio Rodríguez Aguilar, este dispositivo busca mejorar las habilidades lingüísticas de los niños con autismo. “El robot actúa como un coterapeuta, facilitando la comunicación social”, señala Ríos Insua.

Sandra Freire, cofundadora de Deletrea, añade que “sin motivación resulta complicado enseñar a los niños autistas. El robot proporciona estímulos atractivos como luces y colores que fomentan su interés”. A diferencia de otros robots sociales existentes, este dispositivo destaca por su capacidad emocional y su sistema de toma de decisiones.

Toma de decisiones basada en emociones

El robot opera tomando decisiones autónomas basadas en una serie de “objetivos vitales” previamente establecidos. Por ejemplo, su necesidad primordial es contar con energía; tras satisfacer esta necesidad, busca interactuar con el niño y contribuir a su aprendizaje y bienestar emocional. Ríos Insua explica que “el sistema evalúa qué acción maximiza la utilidad esperada de esos objetivos, priorizando siempre los más básicos”.

Las decisiones tomadas por el robot impactan directamente en su estado emocional. Si una acción resulta positiva, el robot experimenta alegría; si es negativa, muestra tristeza. Estas variaciones emocionales se manifiestan en su expresión facial, tono de voz y comportamiento general.

Adaptaciones para una mejor comunicación

Para facilitar la interacción durante las sesiones terapéuticas, el equipo ha adaptado modelos de generación de habla que reflejan dinámicas comunes entre terapeutas y niños. Esto incluye técnicas como arrastrar letras o utilizar susurros para guiar a los pequeños durante las actividades. Además, han clonado voces humanas para permitir al robot emplear diferentes tonos adecuados a cada situación.

En cuanto a la percepción visual del entorno, también se han realizado ajustes significativos en el modelo de reconocimiento de gestos. El sistema ahora puede interpretar formas comunes de comunicación no verbal utilizadas por algunos niños autistas, como señalar objetos o realizar gestos específicos.

Más allá del autismo

Aparte de su aplicación en terapias para niños con TEA, el robot tiene potenciales usos adicionales: desde acompañamiento a personas mayores hasta apoyo educativo en la enseñanza de idiomas o asistencia a pacientes hospitalizados a largo plazo. Este trabajo se desarrolla dentro del marco del proyecto Emorobcare, respaldado por el programa IA Excelente del Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública.

Preguntas sobre la noticia

¿Qué es el robot desarrollado por el CSIC?

Es un robot social diseñado para asistir a terapeutas en el tratamiento de niños con autismo, utilizando inteligencia artificial y modelos matemáticos para interactuar y expresar emociones.

¿Cuál es el objetivo del robot en las terapias?

El objetivo principal es mejorar la comunicación social y el estado de ánimo de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

¿Cómo se diferencia este robot de otros disponibles en el mercado?

A diferencia de otros robots, este tiene un modelo emocional y de toma de decisiones que le permite actuar y expresar emociones según la interacción con los usuarios.

¿Qué tipo de interacciones puede tener el robot con los niños?

El robot puede contar chistes, jugar, cambiar actividades terapéuticas y adaptar su comportamiento según las reacciones del niño y del terapeuta.

¿Qué tecnologías utiliza el robot para comunicarse?

Utiliza modelos de reconocimiento del habla, generación de lenguaje, visión por computador para interpretar gestos y atención, así como generadores de voz para comunicarse.

¿Cuáles son algunos usos potenciales del robot más allá de las terapias para niños con autismo?

El robot también podría ser utilizado en el acompañamiento de personas mayores, enseñanza de idiomas o apoyo a pacientes en hospitales.

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