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Trabajo

El Ministerio de Trabajo y Economía Social ha iniciado los trámites para regular el teletrabajo con el objetivo de eliminar algunos de sus inconvenientes, entre los que el departamento dirigido por Yolanda díaz ha identificado la posibilidad de que las empresas estén trasladando costes productivos a sus trabajadores sin ninguna compensación.

El teletrabajo nunca fue una realidad para los españoles hasta que el coronavirus aterrizó en el país. Antes de la llegada de esta pandemia, sólo el 4.5% de los casi 20 millones de trabajadores registrados en España teletrabajaba desde sus casas. El 14 de marzo de este año, cuando se declaró el Estado de Alarma, con el propósito de erradicar los contagios entre los ciudadanos el Gobierno demandó el confinamiento a los españoles. En esta circunstancia cerca de 10 millones de empleados comenzaron a teletrabajar.

El teletrabajo, los planes de anticipación a posibles crisis futuras, una mayor digitalización y la colaboración entre compañías van a ser herramientas que, a juicio de un grupo de expertos y empresarios, llegan para quedarse con la crisis del Covid-19 y serán un punto de apoyo para superar la crisis económica que vendrá después.

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha destacado que por cada dos puestos de trabajo perdidos en el mundo real, la economía digital crea cinco, según estimaciones de la Comisión Europea.

Y es que 1 de cada 5 trabajadores españoles reconoce que alguna vez ha recibido ofertas de trabajo a través de Whatsapp o le han contactado por esta vía para ofrecerle un empleo.
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Un 30% de los ocupados españoles no sabe mover o copiar un archivo en un ordenador, y casi un 20% no sabe enviar un correo electrónico.

Cuenta Juan Diego Quesada que una de las compañías más importantes del sector de la robótica, la japonesa Yaskawa, abrirá a finales de 2018 la primera fábrica de robots en Europa.

Según el Estatuto de los Trabajadores, los empresarios tienen derecho a la vigilancia y control de sus empleados para verificar el cumplimiento de sus obligaciones y deberes. Sin embargo, en determinados casos, tales medidas pueden sobrepasar ciertos límites lesionando el derecho a la privacidad e intimidad de los trabajadores, especialmente con el avance de las nuevas tecnologías.