La investigación en busca de nuevos conductores eléctricos que puedan reemplazar al cobre y al aluminio ha cobrado un notable impulso en el ámbito de la ciencia de los materiales. Este interés surge ante la inminente saturación de ambos metales, lo que ha llevado a los científicos a explorar alternativas viables en un contexto donde la demanda eléctrica se encuentra en auge, impulsada por la electrónica, las energías renovables y la movilidad eléctrica.
En este escenario, los nanotubos de carbono se perfilan como una opción prometedora gracias a sus características únicas. Según Javier Llorca, investigador del Departamento de Ciencia de Materiales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y director científico del IMDEA Materiales, "los nanotubos de carbono han sido considerados durante mucho tiempo como bloques ideales para la fabricación de conductores eléctricos, debido a su combinación de baja densidad y excelentes propiedades eléctricas, térmicas y mecánicas".
Avances significativos en conductividad
A pesar de su potencial, hasta ahora los nanotubos no habían logrado alcanzar los niveles necesarios de conductividad eléctrica para ser considerados una alternativa real frente a los materiales tradicionales. Sin embargo, un reciente estudio que involucra a investigadores de la UPM ha logrado desarrollar nanotubos que superan estas limitaciones, alcanzando una conductividad eléctrica superior a la del cobre y una resistencia mayor que la del acero.
Este avance se ha conseguido mediante un proceso de fabricación escalable que permite el dopaje de fibras de nanotubos con tetracloroaluminato (AlCl?). Esta molécula se intercala entre los nanotubos sin alterar sus propiedades mecánicas. La transferencia de carga desde los átomos de carbono hacia los iones de cloro incrementa significativamente la conductividad eléctrica, logrando valores cercanos a 24,5 MS/m (MegaSiemens por metro), casi la mitad que el cobre pero con una densidad seis veces inferior.
Implicaciones para el futuro del transporte
La relevancia del trabajo publicado en la prestigiosa revista Science radica en que las propiedades obtenidas son especialmente significativas para la electrificación del transporte. Esto incluye vehículos eléctricos, drones y aeronaves, todos ellos que requieren conductores con mínima densidad. Además, presenta un gran potencial para cables eléctricos aéreos, cuya eficacia suele verse limitada por su peso.
El equipo investigador está compuesto no solo por expertos de la UPM, sino también por colaboradores del IMDEA Materiales y el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, un centro mixto entre el CSIC y la Universidad de Zaragoza.
Referencia: A. I. de Isidro-Gómez, V. Vassilev-Galindo, A. Mikhalchan, M. Peláez-Fernández, J. LLorca, R. Arenal, J. J. Vilatela. Intercalated carbon nanotube fibers with specific electrical conductivity above metals. Science, 392 (6796) 395-400, 2026.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 24,5 MS/m |
Conductividad eléctrica alcanzada por los nanotubos de carbono. |
| 6 veces |
Densidad inferior a la del cobre. |
| 15 de junio de 2026 |
Fecha de publicación del estudio en la revista Science. |
Preguntas sobre la noticia
¿Qué se ha logrado con los nanotubos de carbono en la investigación?
Se ha desarrollado nanotubos de carbono que superan las limitaciones anteriores, alcanzando una conductividad eléctrica superior a la del cobre y una mayor resistencia que el acero.
¿Cuál es el proceso utilizado para mejorar la conductividad de los nanotubos de carbono?
El proceso de fabricación escalable permite el dopaje de una fibra de nanotubos de carbono con tetracloroaluminato (AlCl?), lo que incrementa la conductividad eléctrica sin modificar las propiedades mecánicas de la fibra.
¿Cuáles son las aplicaciones potenciales de estos nanotubos mejorados?
Las aplicaciones incluyen vehículos eléctricos, drones y aeronaves, así como cables eléctricos aéreos, donde se requiere un gran número de conductores con baja densidad.
¿Quiénes participaron en esta investigación?
La investigación fue llevada a cabo por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), IMDEA Materiales y el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón.
¿Dónde se publicó este trabajo?
El trabajo fue publicado en la prestigiosa revista internacional Science.