CSIC impulsa proyectos europeos para mejorar tratamientos de cáncer y generar hidrógeno verde
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CSIC impulsa proyectos europeos para mejorar tratamientos de cáncer y generar hidrógeno verde

Por Redacción
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contactohorapuntacom/8/8/18
jueves 29 de enero de 2026, 03:47h

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera dos innovadores proyectos europeos para mejorar el tratamiento del glioblastoma y producir hidrógeno verde. El primer proyecto, dirigido por Gerard Tobías Rossell, busca perfeccionar una terapia combinando protonterapia con nanopartículas de oro, enfocándose en aumentar la eficacia del tratamiento y reducir efectos secundarios. El segundo proyecto, encabezado por Alberto González Fairén, explora el uso de una bacteria del subsuelo profundo como "fábrica viva" de hidrógeno limpio, utilizando residuos industriales. Ambos proyectos representan avances significativos en la investigación médica y energética, con potenciales aplicaciones en el ámbito industrial y espacial.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se posiciona a la vanguardia de la investigación europea al liderar dos proyectos bajo el programa ERC Proof of Concept. El primero, encabezado por Gerard Tobías Rossell, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), se centra en mejorar una terapia contra el glioblastoma mediante protonterapia y una innovadora estructura de nanopartículas que está en proceso de patente.

El segundo proyecto, dirigido por Alberto González Fairén, investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA), tiene como objetivo demostrar cómo un tipo específico de bacteria del subsuelo profundo puede actuar como una “fábrica viva” para la producción de hidrógeno limpio.

Una estructura de oro contra el glioblastoma

El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales más frecuentes y también uno de los más agresivos. Su tratamiento resulta complicado debido a su localización cercana a áreas vitales y su naturaleza infiltrativa, lo que dificulta su erradicación. Mejorar las opciones terapéuticas para este tipo de cáncer podría significar un avance significativo en la tasa de supervivencia y calidad de vida para los pacientes afectados.

El equipo liderado por Gerard Tobías Rossell ha desarrollado un enfoque que combina protonterapia con nanopartículas de oro diseñadas específicamente para dirigirse a las células tumorales. “Nuestro objetivo es lograr una internalización selectiva de las nanopartículas en las células tumorales, minimizando así el impacto sobre el tejido sano. Esto permitiría amplificar el efecto del tratamiento con protones, reduciendo la dosis necesaria y, por ende, disminuyendo el riesgo de necrosis en tejidos sanos”, explica Tobías.

Las nanopartículas creadas son altamente versátiles y pueden ser adaptadas para tratar no solo glioblastomas, sino también otros tipos difíciles como los cánceres de cabeza y cuello o colorectal. Este avance representa una oportunidad prometedora para el sistema sanitario español, que pronto contará con 13 aceleradores clínicos, posicionando a España como líder en la aplicación de nanopartículas en protonterapia dentro del contexto europeo.

Una “fábrica viva” de hidrógeno

Por otro lado, el proyecto liderado por Alberto González Fairén se enfoca en demostrar la capacidad de una bacteria del subsuelo profundo, conocida como Citrobacter sp. T1.2D?1, para funcionar como una fuente eficiente y sostenible de hidrógeno limpio. Esta bacteria tiene la capacidad de producir hidrógeno en ausencia total de oxígeno utilizando residuos industriales como el glicerol proveniente del biodiésel. “Buscamos evidenciar que esta tecnología puede generar hidrógeno estable y económicamente viable, escalable hacia aplicaciones industriales y espaciales”, señala González Fairén.

Dicha tecnología podría ser especialmente valiosa para países con recursos limitados y tendría aplicaciones potenciales en misiones tripuladas a Marte, integrándose en sistemas vitales in situ. El proyecto DeepEnergy surge tras años dedicados al estudio del planeta rojo y sus análogos terrestres. A partir de perforaciones realizadas en la Faja Pirítica Ibérica, un reconocido análogo marciano, se descubrió esta bacteria a 64 metros bajo tierra, donde demostró su capacidad para producir grandes cantidades de hidrógeno mediante fermentación oscura.

"Este descubrimiento, junto con investigaciones previas sobre biohidrógeno y uso eficiente del glicerol residual, establece las bases para DeepEnergy", concluye González Fairén.

Preguntas sobre la noticia

¿Qué proyectos lidera el CSIC?

El CSIC lidera dos proyectos ERC Proof of Concept: uno para perfeccionar una terapia contra el glioblastoma basada en protonterapia y nanopartículas de oro, y otro para demostrar la capacidad de una bacteria del subsuelo profundo como "fábrica viva" de hidrógeno limpio.

¿Quiénes son los investigadores a cargo de los proyectos?

El primer proyecto es liderado por Gerard Tobías Rossell del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB) y el segundo por Alberto González Fairén del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA).

¿Cuál es el objetivo del proyecto sobre glioblastoma?

El objetivo es mejorar la terapia contra el glioblastoma mediante la combinación de protonterapia y nanopartículas de oro, buscando aumentar la tasa de supervivencia y calidad de vida de los pacientes.

Cómo funciona la "fábrica viva" de hidrógeno?

La bacteria Citrobacter sp. T1.2D?1 produce hidrógeno en ausencia de oxígeno utilizando residuos como glicerol, con el objetivo de generar hidrógeno de forma eficiente y escalable para aplicaciones industriales y espaciales.

¿Por qué es importante este tipo de investigación?

Esta investigación puede contribuir a sustituir combustibles fósiles por fuentes renovables y no contaminantes, además de tener aplicaciones potenciales en misiones espaciales, como las tripuladas a Marte.

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