Un equipo internacional liderado por el Centro de Astrobiología (CAB) ha realizado un descubrimiento significativo al detectar por primera vez azúcar en el medio interestelar. La molécula identificada es la eritrulosa, que se encuentra en frambuesas y otros frutos rojos en la Tierra. Este hallazgo, publicado en Nature Astronomy, sugiere que los azúcares pudieron haber llegado a la Tierra primitiva desde el espacio, contribuyendo a la formación de los primeros ácidos nucleicos y, por ende, a la vida. La detección se realizó en una nube molecular cerca del centro de la Vía Láctea utilizando radiotelescopios avanzados. Este avance abre nuevas posibilidades para investigar cómo se formaron los azúcares esenciales para la vida en nuestro planeta y potencialmente en otros cuerpos celestes.
Un equipo internacional, encabezado por el Centro de Astrobiología (CAB), que es un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), ha logrado detectar por primera vez una molécula de azúcar en el medio interestelar. Este descubrimiento se centra en la eritrulosa, un tipo de azúcar que se encuentra en frambuesas y otros frutos rojos en la Tierra, así como en algunos productos cosméticos. La eritrulosa fue identificada en una nube molecular cercana al centro de la Vía Láctea. Los hallazgos, publicados en Nature Astronomy, sugieren que los azúcares podrían haber llegado a la Tierra primitiva desde el espacio hace aproximadamente 4.000 millones de años, contribuyendo así a la formación de los primeros ácidos nucleicos y, por ende, a las primeras formas de vida.
Este hallazgo es significativo porque, aunque se habían encontrado azúcares como la ribosa y la glucosa en meteoritos y asteroides, nunca antes se había detectado un azúcar en el medio interestelar. “Nuestro trabajo muestra que los azúcares pueden formarse naturalmente en el espacio”, declaró Izaskun Jiménez Serra, investigadora del CAB y primera autora del estudio.
Para entender mejor esta molécula descubierta, es importante recordar que los monosacáridos se dividen en dos grandes grupos: cetosas y aldosas. La eritrulosa es única entre las cetosas ya que posee cuatro átomos de carbono. Además, uno de estos átomos está unido a cuatro grupos químicos diferentes, lo que convierte a esta molécula en quiral; esto significa que no puede superponerse con su imagen especular, similar a cómo nuestras manos izquierda y derecha son diferentes.
La detección de este azúcar tuvo lugar en la nube molecular G+0.693-0.027, ubicada cerca del centro galáctico. Esta identificación fue posible gracias a barridos espectroscópicos ultrasensibles realizados con el radiotelescopio de 40 metros del Observatorio de Yebes y el telescopio de 30 metros del Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM) en Pico Veleta.
En este estudio, los investigadores reportan la detección de 12 señales coincidentes con el espectro de la eritrulosa obtenido en laboratorio por la Universidad del País Vasco. El análisis revela que este azúcar es al menos ocho veces más abundante que otros dos azúcares conocidos con tres átomos de carbono (gliceraldehído y dihidroxiacetona), los cuales no han sido detectados ni en esta región ni en otras previamente estudiadas. “Este resultado fue inesperado, ya que se creía comúnmente que las moléculas interestelares aumentaban su tamaño mediante la adición sucesiva de átomos de carbono”, comentó Izaskun Jiménez-Serra.
A través de una colaboración con expertos en química de las Universidades de Extremadura y Radboud (Holanda), el equipo del CAB descubrió que la eritrulosa puede formarse en hielos interestelares a partir de alcoholes y aldehídos más simples con solo dos átomos de carbono.
Considerando las cantidades estimadas de eritrulosa presentes en la nube G+0.693-0.027, los investigadores calculan que entre 0.5 y 50 millones de toneladas podrían haber llegado a la superficie terrestre durante el Bombardeo Intenso Tardío, un periodo marcado por impactos meteoríticos hace entre 4.100 y 3.800 millones de años. Así, la presencia de eritrulosa en el espacio interestelar ofrece una nueva fuente potencial para los azúcares necesarios para procesos metabólicos y replicativos vitales para el surgimiento inicial de la vida.
“La detección de eritrulosa en una nube molecular es un descubrimiento emocionante porque abre posibilidades para identificar azúcares más complejos como la ribosa —que forma parte del ARN— y otras moléculas relevantes para comprender el origen de la vida”, afirmó Carlos Briones, coautor del estudio e investigador también del CAB.
Los azúcares son biomoléculas fundamentales para todos los seres vivos, ya que constituyen parte esencial del ADN y ARN además desempeñar roles cruciales en procesos metabólicos. Su existencia resultó vital para el surgimiento inicial tanto en nuestro planeta como posiblemente en otros cuerpos celestes. Sin embargo, persiste una pregunta clave: ¿cómo se formaron los primeros azúcares? Experimentos indican que estas moléculas no se generan fácilmente bajo condiciones prebióticas previas a cualquier forma vital.
A pesar del hallazgo previo de ribosa y glucosa en meteoritos y asteroides —sugiriendo su origen posible desde nubes moleculares ancestrales— hasta ahora no se había confirmado ningún azúcar directamente dentro del medio interestelar.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 0.5 - 50 millones | Toneladas de eritrulosa que podrían haber alcanzado la Tierra. |
| 4.000 millones | Años desde que los azúcares pudieron haber llegado a la Tierra primitiva. |
| 8 veces | Más abundante que otros azúcares con tres átomos de carbono. |
Se ha detectado por primera vez la eritrulosa, un tipo de azúcar que en la Tierra se encuentra en frambuesas y otros frutos rojos.
Este hallazgo sugiere que los azúcares pudieron llegar a la Tierra primitiva desde el espacio, lo que podría haber contribuido a la síntesis de los primeros ácidos nucleicos y, por ende, al origen de la vida.
La eritrulosa fue hallada en una nube molecular cercana al centro de la Vía Láctea, específicamente en la nube G+0.693-0.027.
La detección se realizó mediante barridos espectroscópicos ultrasensibles y de banda ancha utilizando radiotelescopios en España.
Se estima que entre 0.5 y 50 millones de toneladas de eritrulosa podrían haber alcanzado la superficie de la Tierra durante el Bombardeo Intenso Tardío.
La detección de azúcares en el medio interestelar abre posibilidades para identificar azúcares más grandes relevantes para el origen de la vida, como la ribosa, que forma parte del ARN.