Investigadores del Laboratorio de Biomateriales y Bioingeniería de la Universidad Católica de Valencia han desarrollado un método innovador para evaluar materiales antivirales sin necesidad de laboratorios de alta seguridad. Este avance, en colaboración con instituciones japonesas, utiliza bacteriófagos inofensivos para analizar la eficacia de los materiales frente a virus peligrosos como el SARS-CoV-2, logrando niveles de inactivación superiores al 99%. El nuevo protocolo facilita el acceso a la investigación antiviral, permitiendo que más laboratorios participen en el desarrollo de soluciones en salud e industria, desde mascarillas hasta sistemas de filtración. Este método promete ser una herramienta estándar en la evaluación de materiales antivirales, optimizando recursos y reduciendo riesgos.
El Laboratorio de Biomateriales y Bioingeniería de la Universidad Católica de Valencia (UCV), bajo la dirección del investigador Ángel Serrano, ha dado un paso significativo en el ámbito de la investigación antiviral. En colaboración con la Universidad de Kioto y el Instituto de Ciencia de Tokio, ambos en Japón, este equipo ha desarrollado un método innovador que permite evaluar materiales antivirales sin recurrir a laboratorios de alta seguridad.
Este avance, que se detalla en un artículo publicado en la revista Materials Today Advances, ofrece una forma segura y eficiente para analizar la capacidad de diversos materiales para inactivar virus. Los resultados han mostrado niveles de eficacia superiores al 99% frente a patógenos como el SARS-CoV-2. El sistema utiliza bacteriófagos, que son virus inofensivos que infectan únicamente bacterias, lo que facilita su manejo en entornos menos restrictivos y reduce los costos operativos.
El investigador Miguel Martí, parte del equipo de UCV, subraya la importancia del enfoque preventivo en el ámbito antiviral, dado que los tratamientos son limitados. “Los materiales tienen un papel crucial”, afirma. Hasta ahora, uno de los principales obstáculos ha sido la necesidad de trabajar con virus patógenos en entornos altamente controlados, lo que complica y encarece los estudios.
El proyecto ha contado con la participación no solo de Serrano y Martí, sino también de Alba Cano por parte de UCV, así como Rina Hashimoto y Kazuo Takayama del Instituto de Ciencia de Tokio y la Universidad de Kioto respectivamente.
La validez del nuevo método se ha demostrado a través de ensayos estadísticos que correlacionan modelos experimentales con virus humanos reales. Se han utilizado bacteriófagos como modelos seguros para el SARS-CoV-2 y el enterovirus EV71. Los resultados indican patrones consistentes entre ambos sistemas: por ejemplo, se registraron niveles de inactivación superiores al 99.88% en condiciones controladas frente al SARS-CoV-2.
En cuanto al enterovirus EV71, se observó una inactivación mínima del 75.45% con el virus patógeno real y más del 99.99% utilizando el modelo bioseguro MS2. “Lo esencial es que exista una correlación: si un material funciona en el modelo seguro, también lo hará contra el virus patógeno”, señala Martí.
El método tiene un amplio rango de aplicaciones potenciales en sectores como la salud pública e industrial. Esto incluye desde equipos de protección personal como mascarillas hasta apósitos para heridas y sistemas avanzados de filtración de aire con propiedades antivirales.
Su versatilidad ha sido demostrada en diferentes biomateriales, incluyendo poliéster electrohilado y plásticos comunes utilizados en equipos médicos. Esta diversidad refuerza su capacidad para ser transferido a distintas áreas tecnológicas.
Además del impacto técnico, los investigadores destacan cómo este método democratiza el acceso a la investigación antiviral al permitir que laboratorios sin instalaciones sofisticadas participen en el desarrollo de nuevos materiales. “Este protocolo abre oportunidades para más grupos investigativos”, concluye Martí, recordando las dificultades enfrentadas durante la pandemia para validar desarrollos frente al SARS-CoV-2.
A medida que continúan optimizando esta metodología, el equipo espera establecerla como una herramienta estándar en la evaluación antiviral, convirtiéndose así en un recurso valioso para futuros investigadores.
| Virus | Nivel de inactivación (%) | Condiciones |
|---|---|---|
| SARS-CoV-2 (alta bioseguridad) | 99.88 | Alta bioseguridad |
| SARS-CoV-2 (modelo bioseguro) | 99.14 | Condiciones básicas |
| Enterovirus EV71 (patógeno) | 75.45 | Ensayos con virus patógeno |
| Enterovirus EV71 (modelo bioseguro) | 99.99 | Modelo bioseguro |
El método pionero permite evaluar materiales antivirales sin necesidad de trabajar con virus peligrosos en laboratorios de alta seguridad, utilizando bacteriófagos como modelos seguros.
El sistema ha mostrado niveles de inactivación superiores al 99% frente a patógenos como el SARS-CoV-2, lo que indica su alta efectividad en la evaluación de materiales antivirales.
El método tiene un amplio potencial para desarrollar soluciones en salud e industria, incluyendo equipos de protección personal, apósitos para heridas y recubrimientos de superficies con función antiviral.
Permite que laboratorios sin infraestructuras de alta bioseguridad puedan participar en el desarrollo de materiales antivirales, facilitando así un acceso más amplio a la investigación científica.
Se ha validado en distintos tipos de biomateriales, incluyendo poliéster electrohilado y hidrogeles de alginato de calcio, mostrando su versatilidad para diversas aplicaciones.