El telescopio James Webb ha realizado un descubrimiento significativo al revelar un inventario único de moléculas orgánicas en la galaxia IRAS 07251–0248, situada a 1.300 millones de años luz de la Tierra. Este estudio, llevado a cabo por el Centro de Astrobiología (CAB) del CSIC-INTA, ha identificado moléculas como metano, benceno y el radical metilo, este último detectado por primera vez fuera de nuestra galaxia. La investigación sugiere que los núcleos galácticos oscurecidos pueden actuar como fábricas de moléculas orgánicas, impulsadas por rayos cósmicos que fragmentan hidrocarburos complejos. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas sobre la química orgánica en entornos extremos del universo y destacan el potencial del JWST para explorar regiones previamente inaccesibles.
El telescopio James Webb ha realizado un descubrimiento significativo al revelar un inventario único de moléculas orgánicas en la galaxia IRAS 07251–0248, situada a aproximadamente 1.300 millones de años luz de la Tierra. Este hallazgo es especialmente relevante dado que los telescopios convencionales han tenido dificultades para estudiar esta galaxia debido a las densas nubes de gas y polvo que ocultan su núcleo y bloquean la radiación emitida por su agujero negro central.
Un estudio llevado a cabo por el Centro de Astrobiología (CAB), en colaboración con el CSIC-INTA, ha permitido observar, gracias al telescopio JWST, una notable variedad de moléculas orgánicas, incluyendo metano, benceno y, por primera vez fuera de nuestra galaxia, el radical metilo. Los resultados se han publicado en Nature Astronomy, lo que representa un avance importante en la comprensión de cómo se inicia la complejidad química esencial para la vida.
La galaxia IRAS 07251–0248 es clasificada como una Galaxia Infrarroja Ultraluminosa (ULIRG), un tipo de objeto cósmico extremadamente energético resultante de la colisión entre dos galaxias. Este evento generó una gran cantidad de polvo cósmico que envuelve toda la galaxia y absorbe luz visible y ultravioleta, convirtiéndola en una de las más oscurecidas del universo. Sin embargo, este mismo polvo reemite radiación en forma de calor, permitiendo que la galaxia brille intensamente en el espectro infrarrojo.
La radiación infrarroja se convierte así en la única fuente capaz de proporcionar información sobre estas regiones polvorientas y desvelar los procesos químicos predominantes en su núcleo extremadamente oculto. Para llevar a cabo este estudio, el equipo utilizó observaciones espectroscópicas del JWST en un rango de 3 a 28 micras, combinando datos obtenidos con los instrumentos NIRSpec (Espectrógrafo de Infrarrojo Cercano) y MIRI (Instrumento de Infrarrojo Medio). Estos instrumentos permiten detectar señales químicas de moléculas gaseosas y características de hielos y granos de polvo.
Las observaciones han revelado un extraordinario inventario de pequeñas moléculas orgánicas como benceno (C?H?), metano (CH?), acetileno (C?H?), diacetileno (C?H?) y triacetileno (C?H?). Además, destaca el hallazgo del radical metilo (CH?), detectado por primera vez fuera de la Vía Láctea. Estas moléculas podrían jugar un papel crucial en la química orgánica compleja relacionada con procesos relevantes para la vida. Junto a las moléculas gaseosas, también se identificó una gran abundancia de materiales moleculares sólidos, como hielos de agua y granos de carbono.
Ismael García Bernete, investigador del CAB y primer autor del estudio, comentó: “Nos encontramos con una complejidad química inesperada, con abundancias mucho mayores a lo que predicen los modelos teóricos actuales. Esto indica que en estos núcleos galácticos debe existir una fuente continua de carbono que alimente esta química tan extrema”.
El trabajo realizado también involucró al Instituto de Física Fundamental (IFF-CSIC), la Universidad de Alcalá y la Universidad de Oxford. Los investigadores sugieren que los fenómenos químicos observados no pueden explicarse únicamente por altas temperaturas o movimientos turbulentos del gas. En cambio, los resultados apuntan a que los rayos cósmicos presentes en estos núcleos extremos están fragmentando hidrocarburos aromáticos policíclicos y granos ricos en carbono, liberando pequeñas moléculas orgánicas hacia la fase gaseosa.
Además, el estudio muestra una correlación entre la abundancia de hidrocarburos y la intensidad de ionización provocada por rayos cósmicos sobre materia galáctica. Esto refuerza la idea de que los núcleos galácticos profundamente oscurecidos podrían actuar como auténticas fábricas de moléculas orgánicas, desempeñando un papel clave en la evolución química dentro del universo.
Este avance abre nuevas oportunidades para investigar cómo se forman y procesan las moléculas orgánicas en entornos extremos del espacio, destacando además el potencial del telescopio JWST para explorar regiones del cosmos que hasta ahora habían permanecido ocultas.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 1.300 millones | Distancia de la galaxia IRAS 07251–0248 a la Tierra (en años luz) |
| 3 a 28 | Rango de longitud de onda utilizado en observaciones espectroscópicas (en micras) |
| C?H?, CH?, C?H?, C?H?, C?H? | Ejemplos de moléculas orgánicas detectadas (benceno, metano, acetileno, diacetileno y triacetileno) |
| CH? | Radical metilo detectado por primera vez fuera de nuestra galaxia |
El telescopio James Webb ha observado un excepcional inventario de moléculas orgánicas en la galaxia IRAS 07251–0248, que se encuentra a unos 1.300 millones de años luz de la Tierra. Se han detectado moléculas como metano, benceno y, por primera vez fuera de nuestra galaxia, el radical metilo.
La galaxia está oculta por gas y polvo que bloquean la radiación emitida por su agujero negro central, lo que dificulta su estudio con telescopios convencionales.
IRAS 07251–0248 es una Galaxia Infrarroja Ultraluminosa (ULIRG), un objeto cósmico extremadamente energético originado por la colisión de dos galaxias.
Las moléculas orgánicas descubiertas podrían desempeñar un papel clave en la química orgánica compleja, relevante para procesos relacionados con la vida.
Se utilizaron observaciones espectroscópicas en el rango de 3 a 28 micras, combinando datos de los instrumentos NIRSpec y MIRI para detectar señales químicas en fase gaseosa y características de hielos y granos de polvo.
El estudio sugiere que los núcleos galácticos oscurecidos podrían actuar como fábricas de moléculas orgánicas, lo que tiene implicaciones importantes para la evolución química de las galaxias y la formación de vida en el universo.